La Venganza de Nyer | Capítulo 17: Escapando de la Oficina (Parte 1)

CAP 17: Escapando del caos de la oficina antes de la transmisión con sus hijas Parte 1 .


Recordatorio del Capítulo 13: Mario se desmaya debido al susto después de ver a una persona matar a otra y luego revivir. Rodolfo y Wilmer lo atienden y logran revivirlo con alcohol. Sin embargo, Mario se pone histérico y Wilmer lo cachetea para calmarlo. Rodolfo los reprende por pelear y les recuerda que Mario es sobrino de uno de los accionistas de la empresa. Mientras tanto, Rodolfo prende la televisión y se entera de que la situación es global: personas están matándose entre sí sin razón aparente y luego reviviendo. Los tres amigos se horrorizan y deciden ir a buscar a sus familias y huir.

Rodolfo se encontraba en un dilema. "Thiara está en la escuela, y mi esposa está en casa, ¿pero... a quién debo ir a rescatar primero?", pensó, sintiendo una presión creciente en su pecho.

Mientras él dudaba, había otros que ya sabían sus prioridades. "¡Mi hija es mi prioridad primero, apuesto a que mi mujer podrá resguardar la casa por ella misma, con el genio que tiene! Capaz si voy sin mi hija, estaré muerto yo antes de que encuentre una cura!", pensó Wilmer, su rostro reflejando la desesperación que sentía.

Mario, por otro lado, parecía más preocupado por la situación en general. "¡Bueno, se chingo el mundo! ¿Qué se puede hacer?! ¡Espera... ya no veré novela web, ni anime, no, no...!", pensó, su mente llena de pensamientos negativos.

De repente, Wilmer se acercó a Mario con desesperación en sus ojos. "¿Puedes ver todas las cámaras de seguridad del edificio, tanto por dentro como por fuera, e incluso las que están dentro de la ciudad? Necesito una ruta de escape hacia el instituto Ryan. ¡Ayúdame!", le suplicó, su voz llena de desesperación.

Mario recordó el incidente anterior con Wilmer y su mirada acusatoria. "¿Hace un rato pensabas diferente? ¿No? ¡Terrorista, eh...! Ni hablar de lo violento que fuiste contra mí. Dime, con todo y eso, ¿crees que te debo ayudar?", le respondió Mario, su tono de voz lleno de ironía.

Wilmer se puso furioso, su rostro enrojecido por la ira. "¡Ya se te olvidó que te ayudé hace un rato! Los tres somos colegas, y estamos atrapados con esas cosas. ¡Así que aun sabiendo todo esto, quieres ponerte con riñas!", le gritó, su voz llena de furia.

Rodolfo intervino, tratando de calmar la situación. "El tiene razón, tenemos que dejar de lado nuestros problemas y huir de este lugar", dijo, su voz calmada y serena.

Mario asintió, y comenzó a analizar la situación. "Sí, tiene razón... Soy de constitución débil, y no podré sobrevivir solo. El clan debe tener sus propias complicaciones. Ahora, ¿cómo para preocuparse por mí, e ir al clan no es la solución para alguien como yo?", pensó, su mente llena de dudas.

De repente, la computadora frente a ellos comenzó a parpadear.

Los tres se sorprendieron, y Wilmer solo reconoció a una de las niñas en la pantalla: su hija Ariel.

La niña comenzó a llorar, y llamó a su padre. "¡Papá, papá...! Soy yo, ¡estoy viva!", gritó, su voz llena de emoción.

Nyer, la otra niña, se puso furiosa. "¡Quítate encima de mí!", le gritó a Ariel, su rostro enrojecido por la ira.

Wilmer se enfureció al ver a su hija siendo maltratada. "¡Ey tú... ¿qué le haces a mi hija?!", le gritó a Nyer, su voz llena de furia.

Mario trató de contenerse, pero no pudo evitar sonreír al ver a Wilmer enojado.

Rodolfo, por otro lado, se agachó en un costado del escritorio, tratando de no ser visto por Nyer. "Parece que sí se echó a perder", pensó Rodolfo, mirando a Nyer con sorpresa y preocupación. "¿Desde cuándo puede hablar? ¡No puede ser...! ¡Ella puede hablar! ¿Desde cuándo, ella puede...?", se preguntó, su mente llena de dudas.

Nyer se puso más agresiva, y desafió a Wilmer. "¡Salvando su pellejo, si no le gusta cómo trato a tu hija, ven tú a la escuela, en la enfermería del pabellón de la primaria!", le gritó, su voz llena de desafío.

Wilmer se puso furioso, su rostro enrojecido por la ira. "¡Le toca un pelo, y me encargo de darte unas nalgadas por irrespetuosa y contestona!", le gritó a Nyer, su voz llena de furia.

Mario trató de contenerse, pero no pudo evitar reírse al ver a Wilmer enojado.

Rodolfo, por otro lado, se quedó con la quijada tendida, su rostro pálido por el shock. "Parece que sí se echó a perder", pensó Rodolfo, mirando a Nyer con sorpresa y preocupación. "¿Desde cuándo puede hablar? ¡No puede ser...! ¡Ella puede hablar! ¿Desde cuándo, ella puede...?", se preguntó, su mente llena de dudas.

Nyer se puso más agresiva, y desafió a Wilmer. "¡Hash...! ¡Eso lo veremos cuando lleguen aquí, y espero que estés a la altura de mis expectativas!", le gritó, su voz llena de desafío.

La otra niña, María, intervino, tratando de calmar la situación. "¡Papá, detente de hablar así, es solo una niña menor que yo!", le dijo a Wilmer, su voz llena de preocupación.

Wilmer se calmó un poco, y prometió a su hija que iría por ella. "¡Está bien, solo espera ahí, papá irá por ti!", le dijo, su voz llena de determinación.

Rodolfo se mantuvo agachado en un costado del escritorio, tratando de no ser visto por Nyer. "No puedo creer que mi sobrina sea tan agresiva", pensó, su mente llena de preocupación.

Mario se percató de la ausencia de Rodolfo y comenzó a buscarlo con la mirada. "¿Dónde está Rodolfo?", se preguntó, su mente llena de curiosidad.

La escena terminó con Nyer desafiando a Wilmer, y Rodolfo escondido en un costado del escritorio, tratando de no ser visto por su sobrina. La tensión en el aire era palpable, y parecía que la situación podría descontrolarse en cualquier momento.





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