La Venganza de Nyer: Huida desesperada del Piso 13 (Cap. 18)

⚠️ Advertencia de Contenido

Este capítulo contiene escenas de horror gráfico, sangre y descripciones de violencia.Se recomienda discreción para lectores sensibles.

CAP 18: Escapando del caos de la oficina (Parte 2)

Recordatorio del Capítulo 17: Rodolfo, Wilmer y Mario se encuentran en una situación de emergencia, tratando de decidir a quién rescatar primero: Thiara, la hija de Rodolfo, o Ariel, la hija de Wilmer. La situación se complica cuando la computadora frente a ellos comienza a parpadear y muestra a Ariel y otra niña llamada Nyer, que resulta ser la sobrina de Rodolfo. Nyer se muestra agresiva y desafiante, lo que provoca una reacción furiosa en Wilmer. Rodolfo, por otro lado, se muestra preocupado por la actitud de su sobrina. Mario trata de mantener la calma y analizar la situación. La escena termina con Nyer desafiando a Wilmer y Rodolfo escondido en un costado del escritorio, tratando de no ser visto por su sobrina. La tensión en el aire es palpable, y la situación podría descontrolarse en cualquier momento.


La computadora del otro lado se apagó, y Mario desconectó la señal debido a un ruido que comenzó a resonar, como si algo o alguien estuviera escalando o subiendo.

"¡Ahh...! ¡Escuchen eso!", exclamó Mario, asustado.

Rodolfo y Wilmer asintieron con la cabeza, y se miraron entre sí con preocupación. Eran sonidos de pasos, seguidos de crujidos, que se comenzaban a escuchar en dirección de donde se encontraba la escalera.

Mario se mostró aún más asustado. "¿Me parece que el ruido proviene de la escalera?", preguntó Mario, con la voz temblando.

Al escuchar esto, Rodolfo y Wilmer pusieron una cara de horror.

A pesar de ser presa del pánico, Wilmer habló con voz firme: "¡Hay que ver qué está ocurriendo por la escalera!", ordenó Wilmer. "Tú vienes conmigo, y tú, Mario, toma el tiempo para hacer lo que habíamos planificado. ¡Así que a moverse!".

Mario corrió hacia la computadora para hacer su parte, mientras que Rodolfo y Wilmer se fueron a ver qué pasaba por el lado de la escalera, abriendo la puerta que conectaba a la escalera.

No sabían que el ruido de su comunicación los había atraído a los no muertos de la planta baja. Cuando vieron lo que ocurría en la escalera, ambos quedaron estupefactos, poniendo una cara de espanto. Había gente del personal y personas externas caminando por las escaleras hacia donde ellos, emitiendo un ruido como si de animales se tratase.

Esto no era lo más desgarrador; lo que los asustó más fue que cada una de estas personas que subían algunas no tenían sus extremidades, además de que algunos contaban con tener sus tripas expuestas, sus rostros no se podían distinguir de algunos, la pigmentación de piel de ellos era tan antinatural, además de la sangre que chorreaba al caminar, dando un toque a ese grupo como un desfile de muertos.

Rodolfo se pasmó del miedo, pero Wilmer tomó valor. "¡Ve por cualquier cosa que sirva para estropear la puerta para que no entre!", ordenó Wilmer. "Necesitamos darle tiempo a Mario."

En ese momento, Rodolfo se dio cuenta de que Wilmer no solo era alguien que sabía mandar, sino que también era alguien que aportaba y actuaba bajo presión. Se sintió admirado por la valentía de Wilmer.

"¿Oye, por dónde vamos a huir si la escalera va a estar estropeada?", preguntó Rodolfo, mientras movía un estante.

Wilmer se detuvo a escuchar lo que dijo Rodolfo y respondió con voz agitada: "¡Por el ascensor, esas cosas por lo visto no son listas! ¡Hasta ahora, aparte de esa mujer, nadie más ha subido!".

Rodolfo se mostró preocupado por la respuesta de Wilmer. "¡¿Entonces, tenemos que enfrentarnos con esa mujer de nuevo?!", exclamó Rodolfo, poniendo una cara de miedo al recordar el suceso del ascensor.

Mientras tanto, las personas que estaban subiendo las escaleras ya se habían aglomerado afuera, golpeando la puerta y queriendo tirarla abajo.

Debido a su acalorada conversación, no notaron el ruido frente a ellos.

Wilmer se comenzó a preocupar por la situación y pensó: "¿Cómo podemos usar el ascensor sin salir lastimados? ¡Ya sé... si la atraemos hacia el cuarto de limpieza y la dejamos ahí encerrada!".

Salió de sus pensamientos al escuchar un estruendoso ruido que provenía de la puerta.

"¡Están tratando de entrar!", gritó Wilmer, asustado por lo que veía.

Todo lo que había usado para retener la puerta parecía que no funcionaba.

Rodolfo se detuvo y se mostró asombrado. "¡Pero qué...! ¿Cómo es que tiene tanta fuerza?", preguntó Rodolfo, asustado por la situación.

Wilmer se mostró serio y ordenó: "¡Anda donde Mario y dile lo que está sucediendo aquí para que se apure! ¡Mi entra, yo seguiré moviendo más cosas para atrasar que entren, entendiste Rodolfo!".

Rodolfo no tuvo más que correr hacia Mario como si su vida dependiera de eso.

Al ver a Mario de lejos sentado en su escritorio, comenzó a gritar: "¡Ey... Mario! ¡Ya conseguiste los que buscamos, ya no hay tiempo, esas cosas son fuertes!".

Mario se sorprendió al escuchar lo que dijo Rodolfo y preguntó: "¿De qué tanto de tiempo hablamos?".

Rodolfo le contestó: "¡Los hemos estado reteniendo en el paso de la escalera, pero a lo sumo unos 20 minutos sino menos!".

Mario no se mostró preocupado por el tiempo, sino por el asunto de la escalera. "¡Qué...! ¿Y por dónde vamos a escapar?", exclamó Mario, mientras tecleaba un código en la computadora para poder ver a otras cámaras.

Rodolfo repitió lo que dijo Wilmer hace un rato, cuando él le hizo la misma pregunta: "¡Por el ascensor, esas cosas por lo visto no son listas! ¡Hasta ahora, aparte de esa mujer, nadie más ha subido!", dijo Wilmer.

Mario se mostró nervioso: "¡Y la mujer esa... la del ascensor! ¿Cómo la trataremos?".

Rodolfo iba a responder, pero el sonido de la computadora sonó, atrayendo la atención de los dos. "¡Por fin...! ¡Ya finalizó! ¡En un minuto le diré qué vamos a hacer!", dijo Mario, alegre.

Rodolfo abrazó a Mario y dijo: "¡Ese es amigo! ¡Sabía que no nos iba a fallar! ¡Por ende, estoy a tu disposición!". Mario sonrió en señal de respuesta.

En ese momento, Wilmer llegó corriendo hacia la oficina, gritando: "¡Mario, Rodolfo! ¡Ya no hay tiempo! ¡Aprieten el ascensor y déjenlos todos! ¡Ya pasaron esas personas o muertos, o lo que sean que sean! ¡Corran!".

Rodolfo y Mario escucharon lo que dijo Wilmer y procedieron a lo que habían planeado, apostando suerte, ya que no sabían si esa mujer seguía aún metida en el ascensor.

Rodolfo apretó el botón para abrir la puerta del ascensor, mientras que Mario rezaba internamente: "¡Por favor que esa mujer no esté ahí!".

La puerta del ascensor se abrió, y se dieron cuenta de que esa mujer no estaba en la cabina. Se sintieron aliviados y entraron en el ascensor, esperando a Wilmer.

Wilmer llegó todo sudoroso, sin mirar a ellos, y procedió a entrar en el ascensor. Apretó el botón de bajada, y la puerta se cerró justo a tiempo, impidiendo que entrara esa jauría de personas que lo seguían.

El ascensor sonó para bajar. Llegando abajo, se apresuraron por entrar en el auto de Wilmer, ya que no tenían tiempo para buscar sus respectivos autos.

Esas cosas corrían muy rápido, así que no les daba tiempo. "Dentro del auto", Wilmer le preguntó a Mario: "¿Pudiste conseguir una ruta rápida y que no haya muchos de esos zombis?".

Mario respondió: "¡Sí!". Esa respuesta fue música para los oídos de Wilmer, aunque ya habían quedado en ir por Thiara primero. "Diciendo: ¡Entonces, Mario, guía nuestro destino!", ordenó Wilmer. Mario asintió y procedió de acuerdo al plan establecido.

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