Cap. 40: Rodolfo Es Rescatado Por La Fuerza Especiales Kamen (F. E. K) .
La oscuridad de la noche envolvía la ciudad, solo iluminada por la luna llena y las estrellas que brillaban en el firmamento.
Rodolfo y su hija Thiara corrían desesperadamente, habiendo abandonado a Wilmer y su hija a su suerte.
A Rodolfo le faltaba solo una cuadra más para llegar a su casa, y se sentía orgulloso de haber traído a su hija a salvo, algo que consideraba lo único bueno que había hecho en toda su vida.
Mientras corrían, Rodolfo no dejaba de taparle la boca a Thiara y arrastrarla con él. De repente, se dio cuenta de que la ciudad estaba extrañamente silenciosa. No había criaturas desconocidas a la vista, y se preguntó si algo estaba ocurriendo en algún lugar que las mantenía alejadas.
Su intuición le decía que algo estaba pasando, pero no podía tomarla en serio.
"¿Nunca he hecho nada bien en mi vida, como para que alguna vez yo tuviera la razón?", pensó. Antes de que pudiera seguir reflexionando, Thiara le mordió la mano, haciendo que aullara de dolor.
—¡Ah...! ¡Qué demonio te pasa! —gritó Rodolfo, enojado—. ¿Por qué me mordiste?
Thiara se defendió, diciendo que Rodolfo le había tapado la boca y casi la asfixia.
—¡Qué te pasa! ¿No tuviste suficiente con poner tu mano en mi boca? ¡Por poco muero asfixiada con tus manos! —dijo Thiara, casi gruñendo.
Rodolfo se sintió culpable y comenzó a llorar, pensando en lo que hubiera pasado si su hija hubiera estado infectada.
"¿Será acaso que se infectó, mi hija? ¿Eso significa que también me contagié?", pensó. Pero luego negó esa idea en su mente. "¡No, es imposible, estoy seguro que la protegí bien en todo el camino, tanto antes como después del rescate!"
El sentimiento de culpa le estrujaba el corazón, y comenzó a mirar con lástima a su hija. Sus ojos se aguaron, y la visión se le empañó.
Thiara, por su parte, estaba molesta y empujó a su padre.
—¿Qué ocurre? ¿Por qué me estás abrazando? Además, ¿por qué lloras? ¿Acaso piensas que morí o qué?! —dijo Thiara, en tono molesto.
Rodolfo se paró y se acercó a ella, llorando.
—¡Hija mía, papá estaba preocupado por ti! Temía que te hayas infectado —dijo Rodolfo, mostrándole la mano mordida—. ¿Cómo me mordiste? Pensé lo peor.
Thiara se esquivó y dijo: —Está bien, entiendo tu preocupación. Mejor vamos a reunirnos con mamá.
Rodolfo se calmó un poco y comenzó a menear su "cola imaginaria de perro" porque Thiara no se había enojado con él por actuar como tonto.
Pero Thiara solo quería acusarlo con su madre y decirle todas sus quejas contra su padre por los dos intentos de asesinato que había cometido en su contra.
Cuando llegaron a su casa, se encontraron con varios soldados que los esperaban para llevárselos. No les permitieron hacer preguntas, y Thiara se molestó cuando su padre fue esposado y amordazado.
—¿Es por seguridad pequeña? Tu mamá te está esperando, sube —le dijeron a Thiara.
Thiara se calmó un poco al escuchar que su mamá la esperaba y subió al helicóptero ignorando a su padre. Rodolfo fue llevado a una sala de investigación para estudio, pero luego fue devuelto pero sino antes de ver a la persona que más teme "su padre" y fue puesto con los demás, ya que se dieron cuenta de que no estaba infectado.
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