La Venganza de Nyer: La Promesa de Roddy y la Última Alerta (Cap. 28)

⚠️ Advertencia de Contenido

Este capítulo narra los momentos iniciales del brote, incluyendo escenas de pánico social, agresiones y descripciones de infecciones. Se recomienda discreción.

Cap. 28, Renin: Antes de la propagación del virus en la ciudad M

En medio del apocalipsis hacía unas horas...

El clima de la zona se estaba poniendo oscuro como si deseara llover en ese momento. Suena el celular Debido al sonido, Dark se levanta con mucho pesar a contestar sin tomarse la molestia de ver de quién era el número, solo contesta.

—Hola, ¿con quién hablo? —¿Te encuentras bien? ¡Soy yo, tu tía Renin! No es momento de formalidades, debes huir. No te preocupes por mí, agarra los ahorros que tengo y escapa —dijo con una voz llorosa.

Al fondo de la llamada, se escuchaban gritos.

—¡Ya han pasado la barrera! ¡Todos corran por sus vidas! La llamada se cortó, dejando a Dark en un silencio sepulcral.

—Tía, tía... Renin, ¿estás bien? ¿Qué pasa, qué ocurre? —gritó Dark, pero solo obtuvo silencio.

Un día atrás...

En el departamento 308, a las 3:45 am, en la habitación de Dark. Se había levantado debido a que sentía ganas de ir al baño.

En medio de eso, sintió que la cabeza le daba vueltas por todos los lados. Aun así, comenzó a caminar hacia el baño con esos síntomas, llegando allá se desplomó, cayendo al piso y causando un gran estruendo.

Hora 3:39 am

Llamada de trabajo

—¡Hola, buenos días! —dijo Renin con tono soñoliento. —¡Hablamos del canal “V”! ¡Necesitamos que vayas hoy de mañana y que reportes al aire sobre un caso de mafia! ¡Ya sabes, hoy de mañana! —indicó la voz al otro lado.

Con lo que escuchó, Renin respondió con un seco “OKEY” y cortó la llamada. Enseguida abrió el correo en su celular para ver de qué se trataba, llevándose la sorpresa de que debía viajar, lo que significaba pasar unos días fuera de casa.

Comenzó a sentirse mal por su sobrino, ya que no llevaba mucho tiempo que habían llegado, y desde que murió su hermana, ella nunca había pasado tiempo con su sobrino debido al trabajo.

En esos 3 años, él tuvo que sobrellevar su pérdida solo.

“¿Habré hecho bien en obtener su custodia o debí dejar que sus otros parientes se queden con él?”

Esta idea la carcomía por dentro, aunque esa no era la voluntad que dejó su hermana. Su hermana le había pedido que, si algo le pasara a ella, que fuera ella quien se quedara con él, era como si ella supiera que iba a morir.

De repente, escuchó un ruido de una caída que provenía del baño.

—¡Dark, eres tú! —dijo Renin asustada.

Corriendo a ver qué había sucedido, se encontró con Dark desmayado en el baño.

—¿Qué tiene? —dijo mientras lo trataba de levantar, pero él no respondía. —¡Ey... Di algo... Sabes que estás muy pesado! —dijo Renin.

Como pudo, lo puso en la cama, para luego proceder a tocarle la frente, se dio cuenta de que estaba caliente.

—¡Tiene fiebre! ¡Rayos...! Por eso no me hablabas —pensó.

Recordó su trabajo y pensó: “¿Cómo hago? No puedo dejarlo solo así”. Fue por el botiquín de primeros auxilios, buscando una pastilla para hacer que le bajara la fiebre. Como pudo, se la dio.

Se dio cuenta de que estaba mojado el pijama debido a que estaba sudando a causa de la fiebre, así que procedió a quitarle el pijama para luego hacerle un baño en seco y cambiarlo.

Buscó una funda de hielo para ponerle en la frente y le puso el termómetro en la axila. Pasó un rato y lo retiró, teniendo 37,9°C de temperatura.

Puso una cara preocupada, porque si no bajaba, no podía ir a trabajar, y en esa ciudad no tenía a nadie con quien dejarlo.

Dark comenzó a abrir los ojos para ver a su tía, y vio la cara preocupada que ponía.

—¿Qué pasó, me siento cansado, además tía... ¿qué haces en mi cuarto? —dijo con una voz débil.

—Ella con una voz preocupada habló—: Escuché un ruido proveniente del baño, fui a ver qué era y te vi ahí desmayado, te pregunté qué pasaba y no respondías. Como pude, te llevé al cuarto, te toqué la frente y tenía fiebre.

Con voz penosa, él murmuró: —Gracias, tía... Ya mañana estaré mejor.

A pesar de eso, ella lo seguía mirando de manera penosa, y él no tenía que adivinar por qué estaba así; él sabía muy bien que no era por él, sino por su trabajo.

Para tranquilizarla: —Le dijo a la tía que no tenía por qué cuidarlo, ya que estaría bien, solo es una fiebre, esto pasará con la pastilla.

—¡Sé que no he sido la mejor tía, pero eso no significa que no me preocupe! ¡Así que duerme, yo estaré aquí hasta que mejores! —le gritó.

Él quería responderle, pero ya no podía seguir despierto; el efecto de la pastilla estaba surgiendo, haciendo que durmiera, cerrando los oados.

Al día siguiente, la tía verificó el estado del sobrino y pudo ver que ya estaba mejor, y no solo eso, sino que estaba justo a tiempo para poder ir a trabajar sin tener remordimiento en dejarlo enfermo, ya que estaba mejor.

Le dejó una nota que decía: “Tomé la pastilla roja que coloqué en la mesa, son cada 8 horas, te dejé siete, hasta que las termines todas, con eso estarás bien, y no vayas a la secundaria, quédate en casa descansando, ya llamé al colegio y le dije tu condición, así que mejórate. En caso de emergencia, te dejo este número 01xxxx. Con amor, tu tía”.

La tía, que trabajaba de periodista, se marchó al trabajo en donde la citaron.

Avenida Jk.

En el transcurso de la avenida, se comenzó a presenciar un tráfico fuera de lo habitual, debido a un grupo de personas que se estaban manifestando.

Debido a que ella era periodista, le entró la curiosidad en ver qué era lo que ocurría allá al frente. También vio que no era la única que dejaba su auto para ir a ver, así que se animó, ya que podía ser un tema caliente en la TV y mucho mejor si estaba en el centro del problema.

Al llegar allá, se llevó la sorpresa de que unas de las personas habían caído al piso tendido y comenzó a convulsionar. Las personas del alrededor se hicieron a un lado mientras que los manifestantes llamaban a la ambulancia.

La milicia que estaba salvaguardando el orden público comenzó apartar a las personas que aglomeraban para tomar video o foto. Una marcha pacífica acerca del medio ambiente terminó en un desastre.

De repente, aquel cuerpo comenzó a moverse para abalanzarse a una de las personas que estaba cerca. La milicia, para defenderlo, le dispara, pero el cuerpo de ese hombre no muere. Más bien, el otro que fue mordido también comienza atacar a los demás que estaban cerca del sitio.

Todos comenzaron a huir de la escena. Lo que fue una simple mordida comenzó a agravar la situación y hacerse más grande el caos.

La milicia que era más, se comenzó a disminuir debido a que se estaba comportando igual que las víctimas: violenta y con sed de sangre.

Un señor me coge de la mano—: ¿Qué haces...? ¡Corre, si te quedas, morirás!

Yo salí de mi shock para caer en cuenta de que acababa de perder mi trabajo por estar ahí, y también podría perder la vida, si no hubiese sido por este hombre.

Mientras ambos corrían, esas cosas ya le estaban pisando los talones. Ya no podía seguir corriendo más.

Yo murmuré—: ¡Ya no puedo seguir corriendo más!

El me responde—: ¡Aquí a la vuelta del callejón está el bar de un amigo!

Ella solo asintió, para luego meterse al callejón, para ir al otro lado de la calle para darnos cuenta de que no solo era en un solo lugar que ocurría esto, estaba pasando en toda la ciudad.

Una de las ambulancias se estrelló contra un poste cerca de ahí, para que luego salieran personas que tenían heridas fatales como si nada, caminaban como si no les afectara el impacto ni hablar de lo horroroso que se veían.

El señor me dijo—: ¡No te quedes! Yo solo asentí, para luego meternos al bar.

Ahí adentro nos apuntaron con un arma. —Yo le dije—: ¡Ey...! Tranquilo, ¡solo buscamos refugio!

—El joven que venía conmigo dijo—: ¡Ey, amigo! Baja eso, soy yo, Roddy. ¿No te acuerdas de mí?

El señor de la escopeta respondió—: ¡Tú... hermano! Él asintió, para proceder a abrazarse.

Luego, él de la escopeta deja de abrazarlo para mirarme y luego decirle a Roddy:

—Es tu chica, brother... Es muy bonita.

Yo me puse colorada, pero él de una manera simple lo niega, haciéndome sentir mal. Pensé: "¿Por qué no pudo decirlo de una forma más amable?" Las personas ahí comenzaron a poner cosas en la entrada.

Roddy me dijo—: No te preocupes, aquí estarás segura.

Pero yo sabía que no estaba segura en ningún lugar. Renin recordó a su sobrino, Dark, que se encontraba solo en el departamento.

Flashback:

Hora 3:39 am

Renin recibió una llamada de trabajo.

—¡Hola, buenos días! —dijo la voz al otro lado del teléfono. —¡Hablamos del canal “V”! Necesitamos que vaya hoy de mañana a reportar sobre un caso de mafia.

Le enviaremos los detalles por correo. Renin respondió con un seco "Okey" y colgó. Abrió su correo electrónico para revisar los detalles y se sorprendió al ver que debía viajar, lo que significaba que estaría fuera de casa por unos días. De repente, escuchó un ruido en el baño.

Corrió a ver qué había sucedido y encontró a Dark desmayado en el suelo.

—¡Dark, eres tú! —exclamó asustada.

Dark abrió los ojos y vio la cara preocupada de su tía. —¿Qué pasó? Me siento cansado... ¿Tía, qué haces en mi cuarto? —preguntó con voz débil.

—Escuché un ruido y te encontré desmayado. Te pregunté qué pasaba y no respondías. Te llevé al cuarto y tienes fiebre —explicó Renin con voz preocupada.

—Gracias, tía... Estaré mejor mañana —dijo Dark.

A pesar de eso, Renin siguió mirándolo con preocupación.

—¡Sé que no he sido la mejor tía! Pero eso no significa que no me preocupe. Así que duerme, yo estaré aquí hasta que mejores —dijo Renin.

Dark quería responder, pero el efecto de la pastilla lo hizo dormir.

Fin del flashback Renin
Volvió al presente y recordó que debía llamar a su sobrino. Comenzó a marcar su número, pero fue interrumpida por un hombre que se acercó a ella.

—¡Hola, muñeca! ¿Te importaría salir conmigo después de que este desastre se solucione? —preguntó con una sonrisa.

Renin se sintió incómoda y se alejó. —No, gracias.

Disculpa —dijo. El hombre.— se enojó y detuvo a Renin, poniendo su mano en su hombro. —¿No te he dicho que te fuera? ¿Crees que debes darme tu número? —preguntó con gesto arrogante.

Renin se molestó y apartó su mano.

—¡¿Qué haces? Suéltame! —exclamó.

El hombre no escuchó y siguió insistiendo.

—¡No te hagas la interesante, maldita zorra! ¿Acaso no sabes quién soy? —dijo.

Renin pensó: "¿No me interesa quién demonios seas? ¡Solo quiero que me dejes ir! ¿No puedo más?" Gritando internamente, "¡Que alguien me ayude!", buscó ayuda en los demás, pero nadie se levantó en su defensa.

Fue entonces cuando el hombre que la había rescatado anteriormente se acercó y detuvo al acosador.

—¿Qué le estás haciendo a esta chica? ¿No estás escuchando que la estabas lastimando? —preguntó con firmeza.

—El acosador se asustó —¿Es acaso ella tu novia? Si no es así, piérdete —dijo.

Renin y su defensor se dieron cuenta de que el hombre era un gigoló.

—¿Acaso no sabes quién soy? Soy el sobrino del alcalde. Si sabes lo que te conviene, es mejor... —dijo el acosador.

Pero antes de que pudiera continuar, recibió un puñetazo por parte de defensor y se desmayó el hombre.

—No te apartes de mí —le dijo el defensor a Renin.

Ella asintió, sonrojada para luego ella llamar a su sobrino 

En ese momento en el departamento, Dark recibió la llamada de su tía.

—¡Hola! ¿Te encuentras bien? Soy yo, tu tía. No es momento de formalidades. Debes huir, Dark. No te preocupes por mí. Agarra los ahorros que tengo y huye.

Dark escuchó los gritos y el ruido de fondo antes de que la llamada se cortara abruptamente.

—¡Tía! ¡Renin! —gritó Dark, intentando llamarla de nuevo. Pero solo obtuvo silencio.

Dark se sintió confundido y asustado. ¿Qué estaba pasando? Su tía había sonado desesperada.

Mientras tanto, en el bar, Renin colgó el teléfono y miró a su alrededor con terror.

Los zombies estaban entrando, devorando a todos a su paso.

—¡Protéjanse! —gritó alguien.

La multitud enfurecida irrumpió en el local, destrozando la ventana y la puerta.

El joven que tenía la escopeta disparaba para dar tiempo a los demás para huir por la puerta trasera.

—¡Ya han pasado de la barrera, todos corran por sus vidas! —gritó alguien.

Ella se percató del grito y entró en pánico mientras veía a las personas huir del lugar. Escuchó el ruido de balas que hacían eco en el local.

Mientras tanto, el joven que había venido con ella ayudaba a los demás a salir por la puerta trasera. Se colocó en la salida con un bate que había agarrado de la cantina.

"Es bueno saber cómo piensan los amigos en la hora de guardar sus cosas," pensó sonriendo en su mente.

El joven que estaba noqueado fue arrastrado por algunas de esas personas y devorado.

El de la escopeta, al verlo, pensó: "¡Oh rayos, se lo están devorando! ¿Espero no meterme en problemas por esto?" y entró en pánico para salir huyendo por la puerta trasera.

Su amigo lo detuvo: "¿A dónde vas? ¿No falta nadie adentro?"

"¿No creo? No me acuerdo si había alguien más adentro," respondió agitado.

Su amigo le miró mal, pero él le entregó la escopeta y se lanzó a huir del lugar. "¡Ahí te ves, yo no me arriesgo por desconocidos!"

Dentro del salón, unos minutos en medio del caos

Ella no se dio cuenta de que una de esas cosas venía hacia ella. Cuando lo hizo, ya era tarde. La habían tirado al piso y forcejeaba mientras una persona la arañaba en el brazo.

—¡Auch..., maldita sea, déjame en paz! ¡Ayuda! —gritó desesperada.

Pero no se había percatado de que ya no había nadie en el lugar que pudiera ayudarla. El joven que había venido con ella se percató de unos gritos y entró en el local con la escopeta.

Se acercó silenciosamente y vio a la chica forcejeando con una persona. Cuando la miró bien, se dio cuenta de quién era y pensó: "¿Podría estar con vida? ¿No?" Se acercó y golpeó a la persona que estaba encima de ella.

La chica se liberó y se puso de pie, pero pronto se dio cuenta de que estaba herida.

—¿Estás bien? —le preguntó él en susurro. Ella asintió, pero él se dio cuenta de que no estaba bien.

Salieron del local y se adentraron en los callejones. Fue allí donde ella escupió sangre y él se dio cuenta de que estaba infectada.

—Significa que te convertirás en uno de ellos —le dijo, con preocupación—. ¿Deseas ser como ellos o morir aquí?

Ella se resignó a morir a manos de este hombre, pero él no pudo dispararle. En lugar de eso, le pidió que le dijera su dirección y prometió buscar a su sobrino.

—¿Por qué tuve que dejarte sola? ¿Por qué nos encontramos en esta forma? —le dijo, llorando.


Ella no entendió por qué se lo dijo, pero por alguna extraña razón la hizo feliz. El joven se da cuenta de que la chica iba a cambiar, así que saca unas esposas y la ata a una tubería, prometiendo volver por ella. 

Deja un letrero que dice "no matar". Mientras corría, recordó aquel día cuando se conocieron. Ella no lo recordaba, pero él sí.

📖 ÍNDICE

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