⚠️ ADVERTENCIA DE CONTENIDO:
Este capítulo contiene descripciones de violencia extrema, horror gráfico y situaciones traumáticas. Se recomienda discreción al lector.
Capítulo 10: La masacre del salón 7mo G parte 2
Con esas palabras que dijeron las estudiantes, y la mirada que proyectaban, como si estuvieran siendo perjudicadas, y sus camaradas dándole la espalda, sintió que algo dentro de él se quebraba, mientras que unas lágrimas comenzaban a rodar por la mejilla.
Solo bastó un segundo para traerle unos recuerdos del primer día que estuvo en el instituto.
*Flashback*Era al inicio de primavera, hace unos cinco años atrás, cuando había sido admitido como docente en la Institución HappyGirl.Ese era como un sueño que había anhelado desde que era adolescente: trabajar en esa prestigiosa institución, haciéndose un voto de ayudar a todas sus alumnas sin importar la circunstancia en que estuvieran.El primer día, las niñas eran calladas y tímidas. Él creyó que todo eso era normal. "¿Quién no iba a estar nervioso el primer día?", pensó. Pero cuando más tiempo pasaba, se iba dando cuenta del sobre esfuerzo que tenían las estudiantes en sus hombros, el desgaste físico y mental que ponía la sociedad sobre ellas, que ya no parecía una institución sino una dictadura.Con esto pasando frente a sus narices, decidió cambiar las normas de enseñanza del instituto para amortiguar el peso del estudio de los estudiantes. Para ello tuvo que enfrentar muchas dificultades, desde padres hasta los mismos estudiantes veteranos graduados, y antiguas organizaciones.Pero logró su meta, y entre esa meta estaban los créditos extracurriculares. Así que más adelante pudo ver el fruto de su trabajo, mejorando así la educación del instituto. Y debido a esto, se hizo famoso entre las estudiantes, que siempre recurrían a él por ayuda, sin importar la circunstancia que tuvieran.Él les ayudaba, y eso llevó a que más estudiantes se reunieran alrededor de él. Siempre que lo veían, lo saludaban, y otras lo agradecían.Ellas siempre le decían: "Si alguna vez necesite ayuda, profesor, aquí estaremos".//Fin//
Él no esperaba nunca la ayuda de sus alumnas, pero muy dentro de él deseaba creer que eran en serio aquellas palabras de aquel recuerdo.
"¿Por lo menos no me van a dejar morir aquí, no, no así...? ¿O sí?", pensó el docente.
Siendo esos sus últimos pensamientos, ya que el cadáver ya le había alcanzado a morder el cuello, haciéndole un hueco al instante, haciendo que un chorro de sangre brotara de él como un manantial.
De la impresión de aquel acto, la víctima en ese momento se le agradaron los ojos, sintiendo que su vida se le escapaba de su mano, en un instante, sin que nadie le ayudara.
Sus ojos sin vida miraron a aquellas niñas a las que él había suplicado por ayuda, siendo ese su último aliento, ya que el cadáver lanzó otra mordida que hizo que perdiera ahora sí la vida.
Aquella mirada que él lanzó antes de morir fue como un espejo reflector para las estudiantes, viéndose a través de esas pupilas el reproche del docente hacia ellas, por no ayudarlo cuando pudieron, llevando así el docente su queja al otro lado, causando en las estudiantes trauma irreparable.
—Gritando de horror—. "¡Ah...!" —saliendo espantada del curso, quedando ahí algunos docentes petrificados al ver a su colega muerto.
La otra joven que había comenzado la matanza ya había terminado su trozo de carne que había arrancado del pecho, y se dirigió a comerse al docente que yacía en el piso, uniéndose a la otra que le estaba arrancando la piel de la cara al docente.
Ya no podían ver más a las personas ahí, así que todos los docentes en ese momento salieron al corredor, fuera de aquella masacre. Ya afuera de los pasillos, los que tenían el estómago débil comenzaron a vomitar, y otros trataban de retener sus náuseas.
Luego de sentirse bien, comenzaron a huir juntos con los pocos que quedaban de su colega, pero se dieron cuenta de que mientras más caminaban en los pasillos, no había nadie en los alrededores.
Pensaron todos los docentes: "¿Aún no ha tocado el timbre de salida, aún? ¿Pero hace unos momentos había alumnas aquí que estaban de curiosas, y cómo así ya no hay nadie? ¿Qué rayo está pasando aquí?"
Se pusieron a buscar a las estudiantes en los demás cursos, y descubrieron que aquellos cursos habían sido víctima de una masacre a gran escala.
Toda la habitación pintada de carmesí, mientras que era decorada con tripa y piernas destrozadas, y cadáveres que, a pesar de estar muertos, se movían, causó que los espectadores se petrificaran ahí. Para que uno de ellos gritara, atrayendo la atención de los no vivos. Cuando deseaban escapar, ya era demasiado tarde. Esos cadáveres eran muy rápidos, acorralándolos, matándolos a todos, produciendo gritos de lamentos por todos los corredores.
En cada curso había como mínimo veinte estudiantes, en donde solo había diez muertos vivientes que superaban la fuerza de un adulto. Por lo cual, el error de estos docentes fue pasmarse y no huir. Aún si ellos hubieran huido afuera, había más cadáveres esperándolos, así que el resultado iba a ser igual. La escena era de terror y caos, con docentes y estudiantes muertos por todos lados.
El instituto, que una vez fue un lugar de aprendizaje y crecimiento, se había convertido en un infierno de muerte y destrucción.
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