EXTRA 5: La Sombra del Cohete: Nyer y el Poder de la Hackeación Infinita
En el corazón del bunker de la zona 51, el Terrateniente del Sol Naciente, un líder poderoso y temido, se encontraba en una situación crítica.
Su rostro reflejaba la tensión y el estrés que estaba experimentando. Su secretario, Fernando, se acercó a él con un informe en la mano.
—T. Sol Naciente, mi señor, el Cohete sigue en movimiento —dijo Fernando, mientras le entregaba el informe.
El Terrateniente del Sol Naciente leyó el informe con atención y su rostro se ensombreció aún más.
—¡Para qué contrato hacker son unos inútiles! —exclamó, arrojando los papeles a un lado.
En ese momento, un joven novato de la sala de información se acercó a ellos, nervioso y tembloroso.
—Mi señor, perdónanos, hacemos todo lo que podemos, pero el tiempo no nos favorece, y el sistema está en colapsado... —comenzó a decir, pero se detuvo al darse cuenta de la gravedad de su error.
El Terrateniente del Sol Naciente se volvió hacia él, furioso.
—¿Quién es este hombre que acaba de interrumpirnos, y de una forma grosera en dirigirse a su gobernante? —preguntó a Fernando.
Fernando miró al joven y luego al Terrateniente del Sol Naciente.
—Reportando a mi Sr. T. Sol Naciente, es uno de los novatos recién ingresado en la sala información —dijo, fulminando con la mirada al joven—. ¿A lo mejor vino a entregar los nuevos reportes, pero es raro, primero pasa en mi mano para yo entregárselo?
El joven se arrodilló, temblando de miedo. —Quizá me despida por mí bocata, no... oh... algo peor, la muerte —pensó, mientras el Terrateniente del Sol Naciente preguntaba por el reporte.
El joven se desmayó en la sala de mando, mientras botaba espuma por la boca. El Terrateniente del Sol Naciente y Fernando llamaron a la unidad médica para que se hiciera cargo del joven.
Mientras tanto, la sala de comunicación logró arreglar la señal para el exterior y se comunicó con la sala del mando.
—La alterna Génova, líder de la sala comunicación reportando T. Sol Naciente, a su orden —dijo, una bella mujer con uniforme en la pantalla.
El Terrateniente del Sol Naciente se dirigió a ella. —Localiza a todo Glavni del kontinet Izlazece Sunce, también deseo saber, que tanto de daño estamos recibiendo en el exterior, cuanto han sobrevivido. Deseo un informe detallado de todo lo mencionado.
—Génova asintió. —Sí, mi teniente.
El Terrateniente del Sol Naciente agregó. —Espere, ayude también a la sala de información sobre el asunto del Cohete, sí.
Génova asintió de nuevo y cortó la comunicación.
En la enfermería en el instituto Ryan
En ese mismo momento, Nyer se encontraba en un estado de introspección.
Ariel se acercó a ella y le preguntó si estaba bien.
—Sí, lo estoy —respondió Nyer con un tono frío.
—Ariel se molestó. —Por lo menos di unas gracias, sí, y cambia ese tono ¿sabéis, no todos somos empáticos? —dijo, antes de irse a su rincón malhumorada.
Nyer se puso a usar su radar y evaluación al mismo tiempo. Al activarla, le mostró otro tipo de realidad.
—¡Un cohete se estaba dirigiéndose a la ciudad! —pensó Nyer, alarmada.
Nyer se dio cuenta de que debía actuar rápido. Se comunicó con su propio espacio y accedió a una computadora enorme con tecnología avanzada.
—¡Guao... ¿Qué pasó aquí! —exclamó Nyer.
La computadora tenía acceso a todos los códigos del mundo y podía crear cosas a través de una serie de cadena de datos.
Sin embargo, había un costo por utilizarla: la vida del usuario. Nyer se dio cuenta de que debía salvar a la ciudad y desviar el cohete. Comenzó a formatear el canal y logró desviar la trayectoria del cohete hacia el mar, sin perjudicar a las zonas costeras.
Cuando salió de su espacio, vio a Ariel muy cerca de ella.
Mi entra tanto en otro sitio "Bunker Z-51"
En el corazón del bunker Z-51, la sala de comunicación estaba en plena actividad. Las computadoras comenzaron a volverse locas, prendiendo y apagándose sin control, mientras que una serie de datos desconocidos aparecían en las pantallas.
Este fenómeno no solo se presentó en esa sala, sino que también se extendió a otras áreas del bunker, causando disturbios en el proceso.
La líder de la sala de comunicación, Génova, se dio cuenta de que alguien había pirateado el sistema de la organización Senka.
Su rostro se endureció, y pensó: "¡No permitiré que subestime a la organización Senka, ni a mi sala!" Con determinación, se acercó a una computadora para formatear y detener al hacker.
Sus subordinados, apodados "chiquillos", comenzaron a darle porras y ánimos. "¡Tú puedes, jefa! ¡No permitas que nos vean la cara de tontos!" Uno de ellos se unió al bullicio, diciendo: "¡Nosotros también vamos a ayudar, jefa! ¡Todos somos un equipo!" Mientras tanto, en otro lado de la sala, una de las chicas decía a todo pulmón: "¡SOS, la Diosa de la informática, tú puedes!"
Génova estaba halagada por el apoyo de sus subordinados, pero le fastidiaba el ruido.
"¡Cállense, déjenme trabajar! ¡Mejor pónganse a ayudar!" Su voz temblaba ligeramente, pero su orden fue clara.
Los subordinados comenzaron a ayudar, y en la sala solo se escuchaba el sonido de los teclados, como si una guerra silenciosa se hubiera disparado.
Mientras tanto, la persona detrás del hacker, Nyer, seguía trabajando sin descanso.
No lo hacía para robar información de la organización Senka, sino para salvar a todos en ese momento.
Al rato, los subordinados de Génova quedaron rendidos, ya que nada ni nadie había podido bloquear al hacker. De repente, un ruido proveniente del radar contra sismos interrumpió el trabajo.
Todos dejaron de teclear y revisaron los controles del radar. Se dieron cuenta de que había habido un temblor en la zona R, y el radar mostraba que el sismo no era natural, sino que había sido provocado por algo que impactó en esa zona.
"¡¿El Cohete?!" pensó Génova, y parecía que todos tuvieron la misma idea.
"¡¿El Cohete, jefa? ¿Nos hemos olvidado? ¿Será posible que sea eso?!" preguntaron sus subordinados.
Génova agarró la computadora para ver, pero la computadora volvió a ser normal. Después de analizar el computador un rato, Génova se dio cuenta de que todo en el sistema estaba ahí, no había signo de haber sido pirateado o extraído ninguna información.
"¿Qué extraño que no haya robado nada? ¿Por qué piratear el sistema y darse tanto problema por el mismo?" pensó Génova. Luego se percató de algo: "¡El Cohete!"
Comenzó a abrir el sistema de la trayectoria y se dio cuenta de que la piratería era para desviar la ruta. "¡Tiene sentido hasta cierto punto! Pero... ¿para qué ayudar de esta forma? ¿Cuál será su propósito real?" pensó Génova.
Luego se dio cuenta de que había alguien mejor que ella en esa área. "¡Rayos...! ¡Me encantaría ver a la persona que fue mejor que yo para retarla!" pensó.
La Reunión con el T. Sol Naciente Después de eso, Génova comenzó a dar órdenes a sus subordinados.
"¡Quiero un reporte sobre ese movimiento! ¡Quiero saber si hubo daño en la zona! ¡No solo eso, nos hemos retrasado en la orden del T. Sol Naciente!"
Uno de sus subordinados preguntó: "¿El asunto del Cohete, jefa?"
Génova respondió con un tono cansado: "El pirata fue quien desvió la trayectoria del cohete. No te preocupes, yo haré el reporte."
La pantalla principal de la sala se encendió, mostrando al T. Sol Naciente.
Aquel hombre estaba vestido de militar, con aspecto serio pero jovial, cabello liso azul y ojos verdes.
"¡Gobernador!" dijeron todos en unísono, haciendo su saludo militar.
El T. Sol Naciente respondió serio: "Deja las formalidades un rato. Estoy aquí para comunicar a las otras salas que envíen sus reportes de los daños ocasionados por el intruso. Así que elijan un representante para que lleven los papeles. Con esto último, el T. Sol Naciente se despidió y apagó la señal.
Fuera de la vista de sus subordinados, se desinfló, haciendo que sus súbditos se asustaran.
"¡Mi señora se encuentra bien, por favor no se nos vaya!" Uno de sus chiquillos trajo una silla y comida para que Génova recuperara energía. "No se preocupe, jefa", le dijeron sus subordinados. "Nosotros nos encargaremos a partir de aquí. Descanse."
Génova escuchó y se durmió en el pupitre como un gatito.
Unas Horas Después... En la sala de mando, un hombre serio de aspecto hermoso estaba sentado en su escritorio, rodeado de papeles y documentos.
La situación en el kontinet Izlazece Sunce era crítica. La mayoría de los Glavni habían perdido sus Grane, y los civiles estaban en peores condiciones.
"¿Seríamos los únicos sobrevivientes en kontinet Izlazece Sunce?" pensó el hombre, suspirando.
Luego recordó la reunión de hace un momento, cuando le dieron el aviso del Cohete.
FlashbackEn todos estos conflictos, lo que más temía se hizo realidad. Ya se fueron a lanzar el Proyecto Misión 14.Solo en caso de guerra, se utilizaba aquella misión. Eso significaba que el continente Sol Naciente también debía protegerse.Él había preparado los cohetes para ser lanzados, pero el problema radicaba en que en solo dos horas, el cohete saldría disparado al continente de los Bajos. No había tiempo para evacuar a nadie de su continente, ni siquiera para proteger a su gente de la epidemia.Solo podía esconderse y poner un aviso a todos para que se alejaran de las zonas de mayor impacto del cohete. Envió coordenadas en donde había bunker para que se refugiaran, pero no sabía que la antena de comunicación estaba dañada.Sin saber eso, solo se refugió en ese lugar, esperando que todo saliera bien.Fin del Recuerdo
El hombre se quedó pensativo, recordando la situación crítica en la que se encontraban.
La amenaza del virus y los cohetes era real, y debían encontrar una solución pronto.
Con la mente llena de preocupaciones, T. Sol Naciente pensó en el informe de su subalterno Génova.
El hacker no había robado nada, solo había desviado el Cohete hacia la zona costera del estado R, evitando así una catástrofe.
"¿Qué alivio que solo haya sido eso?", pensó T. Sol Naciente, aunque su rostro reflejaba una mezcla de emociones. Su frialdad y seriedad hacían que sus ojos verdes brillaran con intensidad, y su cabello liso azul parecía absorber la luz de la habitación.
"¡Qué sin duda esto fue un insulto!", pensó T. Sol Naciente, recordando cómo el hacker había violado la seguridad de la Organización Senka como si fuera un juego. "Solo por esta vez se lo dejaré pasar, pero la próxima...", se dijo a sí mismo, aunque no terminó la frase.
En su lugar, sonrió ligeramente, pensando que no habría una próxima vez, ya que estaban localizando la señal para atrapar al hacker. "Ya sea por la buena o por la mala, te unirás a nosotros", se dijo a sí mismo, con una determinación que parecía congelar el aire a su alrededor.
De repente, recordó los asuntos médicos y recogió el informe de la Unidad Médica. "No hay nada acerca de la nueva enfermedad", pensó, "según es un virus nuevo". Luego, alzó el informe de la milicia y leyó que el escuadrón de policía había desaparecido, pero las fuerzas especiales Kamen habían sobrevivido, aunque solo dos grupos.
T. Sol Naciente suspiró, sintiendo la pérdida de la milicia y la falta de personal para proteger el kontinet Izlazece Sunce.
"En cualquier momento, cualquier kontinet podría invadirnos", pensó, "y no tenemos milicia para protegernos". Se golpeó el escritorio con frustración, recordando los daños entre los Glavni y Srednje, y la falta de ayuda para los civiles. "¡Si tan solo no hubiera bajado la guardia en esa reunión, no hubiera pasado lo de hoy!", se lamentó.
De repente, sonó la puerta.
"¡Con permiso, T. Sol Naciente!", dijo una voz.
"¡Adelante, pase!", respondió T. Sol Naciente.
Su subalterno Fernando entró, notando el humor de perro que tenía el Gobernador.
"Tendré que hacer bien mis cosas", pensó Fernando, "si no, tendría que aguantar su ira acumulada". "T. Sol Naciente, mi señor", dijo Fernando, "su humilde súbdito le comunica que los sobrevivientes lo esperan en la Oficina Gubernamental".
T. Sol Naciente se paró y se dirigió a la sala, seguido por Fernando.
La Oficina Gubernamental estaba llena de líderes de la Organización Senka y sobrevivientes de la Fuerza Kamen.
La sala estaba llena de una tensión palpable, y todos esperaban ansiosamente la llegada de T. Sol Naciente.
Cuando T. Sol Naciente entró, todos se pusieron de pie y lo saludaron formalmente.
"Descanse nomas", dijo T. Sol Naciente, sentándose en el asiento de medio. "Se da inicio a la junta", dijo el líder. "Quiero saber cómo proceder con la enfermedad".
La reunión fue tensa y emotiva, con todos discutiendo sobre la mejor manera de manejar la situación.
Se determinó que la enfermedad era algo nuevo, y que no había cura. La única forma de evitar su propagación era evitar mordeduras, arañazos y transfusiones de sangre infectada.
Los ciudadanos rescatados serían puestos en cuarentena para su revisión, y luego serían trasladados a la zona segura.
La zona segura era un sitio que la Fuerza Kamen había logrado salvaguardar, y era el único lugar seguro en todo el estado. La Organización Senka estaba trabajando para recatar a todos los ciudadanos y llevarlos a la zona segura.
Las dos salas de información y comunicación, junto con la Fuerza Kamen, estaban trabajando juntas para localizar a los sobrevivientes en los diferentes estados.
La situación en el kontinet Izlazece Sunce era crítica, ya que los diferentes estados estaban tomados por "entes descontrolados", criaturas que habían perdido la razón y se habían vuelto violentas.
La Organización Senka estaba haciendo todo lo posible para proteger a los ciudadanos y mantener la seguridad en el kontinet.
La reunión terminó con una sensación de determinación y urgencia.
odos sabían que la situación era crítica, y que debían trabajar juntos para sobrevivir.
T. Sol Naciente se puso de pie, y todos lo imitaron. "Vamos a trabajar juntos para superar esta crisis", dijo. "¡No vamos a rendirnos!".

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